sábado, diciembre 31, 2011

Pequeño 2011 y Feliz año.



Sé que llevo un tiempo considerable sin postear nada. Sé que el año pasado hice un recuento de fin de año con el que quedé satisfecha. Pero eso no se repetirá hoy, y tampoco me pueden culpar por querer llegar el día de hoy a hacer el último post del 2011… por que sí, al final soy casi tan necia como todos ustedes con lo que respecta a este último día.

Confieso este último mes ha sido de recuerdos, me alimento de ellos a la vez que me cuesta creer hayan pasado 365 días desde que sucedió. Quien me sigue en twitter habrá visto mis comentarios, comentarios en los que recuerdo “hace un año”…: Te volví a conocer; salimos a comer italiano; fuimos al cine; te hice reír en un momento de perros; me abrazaste en medio del llanto; fuimos a McDonalds; estuvimos en 100 montaditos; llegué con corte nuevo… y hoy, hoy será/sería EL día. Todos mis recuentos han sido promovidos es por ese momento. Hace un año que te pienso, joder.

Hoy me he despertado, y después de semanas sin colarte en mis sueños, ahí habías estado. Te colaste una vez más, has hecho mi último sueño del 2011 todo tuyo.

Entonces vemos que mi 2011 empezó, como quien dice, con el pie derecho. Fue un año que siguió viento en popa a lo largo de sus 12 meses.

Dejé España y volví a Inglaterra, para terminar una relación que no servía y conocer a mis argentinas adoradas que hicieron de mi segunda estadía en Bedgebury lo más. Luego Edimburgo, hermoso viaje de mochilera por mi cuenta, para regresar y enamorarme de Londres como no lo había logrado hacer antes. Llegué a un homestay con una familia a la que en ese momento no logré apreciar todo lo que se merecían.

Conocí, además, a quien considero uno de los mejores profesores que he tenido, a quien aprecio muchísimo y de quien siempre me acuerdo, peculiar como él solo. Poco después me fui al Eurotrip con mi madre, conocí varios países de Europa y quedé, una vez más, realizada. El último día de ese viaje, fue la última vez que le vi en persona y siento ese abrazo no fue suficiente para cubrir todos estos meses en ascuas.

Volví a Inglaterra, múltiples cosas salieron mal, pero como siempre, las resolví de alguna manera. Lo que me llevó a vivir de nuevo con mi antiguo homestay. Esta segunda época en Londres fue mil veces mejor. La disfruté de maneras inenarrables e inolvidables. Todo para volver, el 30 de Junio, a Venezuela.
He vuelto al tercer mundo y me he encontrado con el país que recordaba pero al que ya no estaba acostumbrada. Me he reencontrado con amistades a quienes extrañaba asquerosamente pero a las que no les lograba dar los abrazos sentía por dentro. Han venido entonces, tres meses sin dar golpe, tres meses en los que, básicamente, estuve de vacaciones.

El 10 de octubre ha empezado mi propio e ilógico cuento de hadas. Ese fue el día en que formalmente empecé la universidad. Ese es el inicio de El mayor motivo para mis alegrías este año. Comencé para darme cuenta que el derecho no es tan perfecto como lo creía pero comprobar aún así me fascina. Comencé la carrera y mi humor mejoró del día a la mañana, me encontré con 6 materias que además de sacarme canas, me realizan como persona, y entré para darme cuenta, de que como yo, hay muchos sienten la misma pasión. Y eso no puede sino darte energías para salir adelante, pues sabes que el futuro no pinta tan oscuro como nos lo dibujan a diario.


Este año he dejado atrás algunas amistades, pero en comparación a las que retomé y a las nuevas que hice, voy ganando por un porcentaje jodidamente alto. En el 2011 he conocido a personas grandiosas, he hecho amistades que sé estarán ahí, sino por toda la vida, por muchísimo tiempo más. He aprendido tanto de esas personas, que no sé cómo agradecerles individualmente y hacerles saber a todos lo importantes que han sido y los grandísimos aportes que han hecho para que yo sea quien soy.
Están, además, todas aquellas otras personas que han perdurado años en mi circulo de “amigos” -conocidos cercanos, quizás-. Que vamos, el que sigan ahí todavía, creo es prueba suficiente de lo importantes que pueden ser para mí.


Siento que, además, el 2011 me ha cambiado muchísimo como persona. Y he de decir que estoy jodidamente feliz con la Victoria que soy hoy (Confieso aún hay algunas cosas quizás debamos solucionar, pero nada urgente). Sé he cambiado como persona, la forma en que percibo todo a mi alrededor, mis reacciones a las situaciones que me ha presentado la vida, e incluso, mi forma e vestir.


Quiero agregar, que dejar atrás este año tan bueno, para pasar a un año bisiesto al cual desconozco por completo, me da un tanto de miedo, y al mismo tiempo, emoción por ver que me depara el 2012. Esperemos sea tan bueno como este que dejamos atrás, esperemos sea incluso mejor.
Por los momentos, yo me retiro, me largo con este sneak peak de lo que quizás será un post elaborado en el futuro y con la promesa de que el próximo año (preferiblemente a principios del mismo) añadiré aquí los links a los posts pertinentes.


Me voy con mi cantar a otros lares. ¡Y les deseo a todos (valga la pavosidad de la frase) Un Feliz 2012 y el mejor de los cierres del 2011!


Victoria B.

viernes, noviembre 18, 2011

Bizarradas III.


Hace muchísimo tiempo que no me ponía a escribir. Y es que estoy hasta las trenzas con los estudios, pero ya esta bueno de no darme tiempo para mí misma y de no darme tiempo para hacer catarsis. Luego me toca estudiar y no soy capaz de concentrarme con nada. Adelanto que este post será bastante personal y de paso, desorganizado, así que si son de aquellas personas que no soportan un zarpazo de ideas sin conexión coherente, les recomiendo que esperen al próximo post, el cual no prometo que venga pronto. 
Y para aquellos que no les gustan los posts largos, este tampoco es el más indicado para su persona. 


No he escrito nada de mi universidad. Recuerdo que el año pasado, en esas tres semanas que estuve, posteé un montón acerca de mis nuevas experiencias. Supongo que hay varios factores influyentes. Por ejemplo, como me iba, no tenía  de verdad que leer nada ni preparar materias, estaba ahí de hobbie; aparte, estaba jojotica con el blog, la emoción de mantenerlo siempre al día era increíble.

Ahora que lo pienso, eso fue hace aproximadamente un año, pero parece haber sido hace muchísimo más tiempo. Y al mismo tiempo cosas que sucedieron contemporáneamente, parecen haber sido hace tan solo un mes.  Siempre me ha parecido curiosa la forma en la que los humanos percibimos el tiempo.

Bueno,  iba  a por lo de la universidad, que sí, me tiene sin vida. Pero por más ñoña que suene, me encanta. Me fascina ir a clases de lo que me gusta y aprender todos los días cosas nuevas. Siempre he tenido esa hambre insaciable por conocimiento; y que al alimentar mi mente, lo haga con cosas que me gustan, no tiene precio.

Durante las primeras semanas, mis actividades extras se limitaban a preparar las clases, investigar extra o leer algunas cosas que sabría que tendría que leer para exámenes futuros. Claro, luego ya todo dejo de ser una guachafita. La próxima semana tengo mis dos primeros parciales, de los cuales confieso que solo presentare uno, porque no logré preparar la materia del segundo. Ya presentaré en la segunda oportunidad que es en diciembre, semana para la que tendré entonces tres exámenes. (¡Buena esa campeona!) La buena noticia, es que dos de ellos son de materias sumamente sencillas y el tercero, que es el que me tocaría el próximo  miércoles, que resulta ser una jodida materia filtro :) #ShameOnMe.

Amo a mi profesor de Romano I y Constitucional, de verdad que lo amo.  Veo clases con Tulio Álvarez y GRACIAS control de estudios por ignorar mis propuestas se sección. El ir saltando de sección en sección y de salón en salón lo vale. Claro, se supone que tendría que tener clases de Constitucional con Enrique Tejeras Paris, pero bueno, que el señor se ha retirado y Tulio está haciéndole la segunda, dándole clases a 140 personas más como un favor. Ese hombre es un santo. De todos modos, el doctor Tejeras ha asistido a un par de sesiones en la cual hacen una especie de clase colegiada. Que por cierto, el día de ayer me tocaba otra de esas clases, pero gracias a los anarquistas, chavistas resentidos que andan con disturbios en la uni, no he tenido clases. Malditos. Los odio, los odio a todos.

Ese es otro tema que ¡agh! Es la impotencia que sientes al ver como suceden estas cosas en tu universidad, y no puedes hacer nada. Aparte, sientes que no se están tomando suficientes medidas. Y que no entiendo que se gana suspendiendo las clases. No hay mejor manera de combatir a estos grupos que siguiendo con clases, no como si no pasara nada, no, sino demostrando que no se les tiene miedo y que no pueden detener al estudiante que realmente quiere estar ahí. El día martes, en clases de Civil estábamos hablando de las personas incorporales, y MaCa decía que se podía, sin embargo, amar a una persona jurídica. El ejemplo que salió a la luz fue: Amor a la UCV. Varias personas rieron. Pero espero que ahora entiendan lo que es. A mí, por lo menos, me duele  y me indigna que no respeten a mi Alma Mater. Y pues ahí tienen: Amor a una persona incorporal.

Me he dado cuenta que estoy asociando todo a lo que estoy estudiando. El día de ayer mí tía decía que a aquellos que estaban con los disturbios, había que meterlos en una bolsa negra, darles una rumba de palos y dejarlos ahí botados. Que así aprenderían. Y yo de una pensé ¡Derecho Arcaico: Penas sumamente severas para tratar de mantener a una sociedad bajo una misma normativa! Ptu Ptu Pssshh. Nerda, Victoria, sos una nerda.

Durante mis aventuras inglesas, pensé que había mejorado en todas aquellas cuestiones de las relaciones sociales. Que bueno, si, en cierta forma, lo he hecho. Pero no tanto como creía. Esto viene a que en este nuevo año no es que he hecho un zarpazo de amistades. Claro, que no me lo han puesto fácil, lo digo refiriéndome a lo que comenté antes con referencia a control de estudios. Y es que en mi carrera, en teoría, el primer año, uno ve todas las materias con una misma sección, es decir, ves todas tus clases con el mismo grupo de gente.

Pero como a mí me ha tocado inscribirme tarde puesto a que congelé el cupo, me he inscrito el mismo día que los repitientes. Es decir, me han echado a los leones. Me han juntado con toda la escoria (lo siento, gente que repite, no se lo tomen a pecho.) Y me han mezclado entre todo un montón de secciones. Tengo cuatro secciones, y una es incluso en la tarde.

Lo bueno es que tengo la oportunidad de sentir la atmosfera en cada salón. Y no se creen lo diferente que es cada clase. Esta este grupo que llamaremos A, con el que veo Introducción y (una clase a la semana es en grupo con otra clase que llamaremos B). Esta el grupo B, con el que veo Romano I, Economía y esta única clase de Constitucional. Un tercer grupo, C, con el que solo veo Civil. Y el grupo D con el que solo veo Sociología.

·      El grupo A, está lleno de asperezas, ver clases con ellos es de lo más incomodo. Puedes ver las secticas en el salón, como se lanzan puntas entre ellos. Sientes la rivalidad y la poca colaboración que hay. Se siente la enorme diferencia entre ver clases de Constitucional solo con ellos, a verlos en conjunto con la sección B.
·      El grupo B es mucho más abierto, todos se tratan bonito, se saludan y demás. Incluso lo mido en la forma en la que reciben a alguien que no ‘pertenece a la sección’ e.g.: Yo. Varias personas de ese salón me ven y me saludan, tratan de tener una conversación conmigo y demás (aunque yo no sea muy abierta a tener una con ellos) Incluso, en este salón hay una muchacha y otro par de muchachos con potencial de amigos. (si, yo voy midiendo a la gente). He de decir, que veo seguidas clases de Romano luego de la de Constitucional con el grupo A, y sientes como se aligera (¿Esa palabra existe?) el ambiente cuando el grupo A se marcha del salón.
·      Grupo C, diosmio, lleno de montones de gente buena, todos colaboran entre sí, se dan apuntes, comparten información todo el tiempo, se preguntan entre sí, etc. Aparte, también tienen esa iniciativa de aceptar a los peregrinos (de nuevo, Yo). Hay varias personas que me ven y siempre dicen “¡Hola Victoria! ¿Qué tal?” Y yo respondo, sintiéndome asquerosamente culpable de no saber sus nombres. Aun así, solo hay un par de grupos que podrían llegar, en algún momento, a tener potencial de amigos. Lo que más me sorprende, es que sólo veo una clase con ellos, y aún así son super buena nota. Claro, en civil siempre tenemos un chance antes de comenzar la clase, ese chancecillo es crucial para ‘socializar’
·      Y por último, el grupo D. Es en el que más cómoda me siento. Supongo que hay  varios factores que influyen. 1.- Es en la tarde, asumo que la gente después de haber comido, esta mucho mas contenta. 2.- hay varias personas que no son pajuatos recién graduados con ganas de comerse al mundo, son un poco mayores y supongo que eso hace que estén bastante más relajados. 3.- El profesor falta a cada ratp. Desde el primer día, que llovió un poco y llego a veinte minutos de que acabara la clase, dijo: “Ya saben que si llueve, yo llegaré un poco tarde”. Y pues, al profesor no estar, de nuevo, es mucho más fácil ‘socializar’. 4.- Es un grupo que está lleno de gente de varias secciones, no todos ven clases al mismo horario, entonces como estamos todos mezclados, no se hacen grupillos. 5.- Entonces, es de esos grupos que no tienen organización alguna, no hay delegados ni nada por el estilo, y a mí no me den un chance de tomar las riendas, porque las tomo. Entonces, eso he hecho, lo cual me hace sentir, de nuevo, bastante a gusto con el salón. 6.- El profesor es super buena nota, una vez que llega, no le quita al armonía al grupo, sino que le suma. Y todos percibimos eso. 7.- Por último, es en este salón donde único puedo decir que ya tengo de verdad amigos. Dos muchachas que son geniales y un muchacho que también es de lo más agradable. Aparte, hay otras cinco o seis personas con potencial de amigos.

Bueno, no se a que venía todo esto, pero ahí tienen un puño de sandeces de lo que se siente ser yo brincando entre sección y sección.

Como habrán notado, además de mi condición de saltamontes entre sección y sección, soy de lo más fastidiosa a la hora de escoger amistades. Y si a eso le sumas el hecho de que amo estar sola, pues me convierte en el bichito raro jajajajaja.  Aunque la mayoría de la gente me conoce como “la del cabello rojo” y si eso no funciona, “si, la de la corbata” (#TrueStory)

Y ya está bueno de la universidad, ¿A poco no? Pues sí. Hace un par de semanas iba a empezar lo que sería una ‘fructífera rutina de ejercicios’ con una amiga. Y les cuento que de fructífera, tuvo poco. Sucede que no solo quiero bajar unos tres kilos que aun cargo de más  (quiero llegar al 2012 en mis 48 ideales), sino que además necesito de un momento en el día que sea de liberación, de echarme a correr y a liberar asperezas. Claro, con mi amiga no corrimos nada, hicimos 3/4 de vuelta trotando y de resto varias vueltas de caminata apresurada. Pero a mí eso no me sirve, a mí me gusta terminar agotada, y hasta que no me duela el último musculo y ruegue por agua, no seré feliz. Aparte de ello, unir dos horarios no siempre es tan sencillo, siempre están quesi las clases vespertinas, quesi examen el día siguiente quesi esto, quesi lo otro. De nuevo todo el rollo de la universidad que les acabo de echar, pero al cuadrado. He pensado ponerme a hacer ejercicio yo sola, pero joder, como me cuesta tomar la iniciativa de salir a caminar sola. Vamos, que el día que lo haga, ya me acostumbre y se convierte en droga y lo empiezo a hacer a diario, pero salir el primer día, es siempre lo más difícil. Y aún nada que lo he logrado.

Confieso que hay otro tema que me ha tenido un tanto distraída. Y es que como ustedes saben que yo me armo mis melodramas amorosos como solo en una novela saben hacerlo. Bueno, no. Miento. Son más dignos de alguna película de cine independiente.

He hecho un regalo de cumpleaños en el cual me jugaba mucho. Bueno, no tanto, pero si mucho para alguien como yo. Alguien que jamás en su vida expresa sus emociones. Porque no me gusta, porque no me siento cómoda, porque pues creo más en que las acciones hablan por sí solas. Entonces dejé que en este regalo se mezclaran y complementaran entre sí las palabras con las acciones.
a) Y pues en un principio, eran los nervios, de cuándo recibiese el regalo; de cuestionarme si lo que hice estuvo bien, de que no llegaba a tiempo, de que no llegaba jamás.
b) Luego vino la etapa de joder, no llega y él no se mueve; carajito cojonudo, te matare, muévete que ya he arruinado la sorpresa; me tienes que estar jodiendo si has puesto a tu madre a encargarse de eso, me tienes que estar jodiendo, ¡ya va! ¿Tu madre? ¿Y ella que sabe? Que vergüenza, diosmiosantísimo.
c) Después, la etapa final. La has recibido, ahora, dime algo; sigo esperando que al menos digas gracias; está bien, actuemos como que no paso nada, te mandaré este video; pensar: gilipollas, respóndeme, ok, te juro que te odio :) -mentira, pero te mataría-; suicidio cuántico, super interesante; muere, muere, muere; está bien, he comprendido, me voy a la jodida mierda, he cagado todo, me largo, me desaparezco y no sabré más de ti -amo el drama, señores (por si no lo tenían claro hasta ahora)-; ¡CHUPAPOLLAS, ahora que yo he decidido desaparecer, entonces tu apareces, con tus disculpas, aceptando tus metidas de pata y ahora sí agradeciendo, regresas, con la cara bien lavada, no lo puedo creer, no sabrás más de mí.

Vamos, todos sabemos que no sería así. Pero que es que he pasado unas tres semanas de estrés insoportable, de cuestionarme todo, de juzgarme, de… si, de que me he deprimido y me molesta haberme deprimido porque eso deja claro que me importa. Me importa el puto carajito de los cojones y no tendría porqué hacerlo. Y el saber que no me debería importar pero que aún así lo hace, creo que es lo que más me molesta.


He conocido a este nuevo personaje, es bello, sí, bello (he conocido muchos bellos, a decir verdad, pero hablemos de este), y entonces hablo con él, y bueno, pues si me sigue pareciendo bello es que el chamo está bien parado en la vida. Sabe de su broma, es inteligente, cínico y bastante agradable. Bien. Mi frustración llego cuando me he enterado de su único jodido defecto hasta los momentos y que aniquila cualquier posibilidad de tener puntos a favor. ¡Soy dos años mayos que el puto chamin! Eso fue enterarme y decir como ‘aahh.. jaja ehm, si’ y casi darme media vuelta. #FAIL Ahí se los dejo. 


El chico de los ojos verdes ha aparecido en mi vida últimamente. La primera vez que lo he visto me ha entrado un ataque. Si, un ataque. Sentí que el mundo se había detenido y lo único que galopaba era mi corazón. Después de eso, he tenido la oportunidad de hablar con él otras pocas veces, y señores, la universidad me lo ha jodido. Ya no es cínico, su humor negro se ha esfumado, se viste con chemises  (siento que eso está de lo más nichemente escrito) y usa palabras de pavitos asquerosos. Mi bicho raro se ha esfumado. Después de eso, me lo he conseguido esta semana nuevamente, me ha visto a lo lejos y empezó a agitar los brazos cual lunático para que le viese, ya, lo había visto, pero no pensaba ponerme a brincar como él. Confieso que eso ha sido bastante cómico. Y me he dado una palmadita en el hombro cuando después de que nos hemos saludado, con un abrazo digno de medio año de no habernos visto (a mí me ha parecido too much) le he dicho “Voy corriendo, te dejo” y me he despedido con un gesto de mano, dándole la espalda y corriendo. Me di una palmada al hombro cuando me di cuenta de que la tierra seguía girando y que mi corazón no iba más acelerado que lo que implicaba mi paso al andar común. Chico de los ojos verdes, sigues siendo un espécimen digno de museo, pero ya no eres el que eras antes. Adiós.


Y pues creo que este ha sido un recuento bastante general de varias cosas que han sucedido en los últimos meses. Más que por mis pocos lectores, ustedes, querido fieles, lo hago por mí. Porque siento que el tiempo va pasando y pasando y yo no estoy dejando record alguno de nada. Y me gustaría volver en el futuro y recordar cómo me he sentido. Tanto las buenas sensaciones como las peores.

Me retiro en esta noche colmada de irresponsabilidad de estudios. Espero no demorar de nuevo tanto como esta vez para publicar un post algo menos personal y más al interés del público general. Pero confieso que escribir un texto de desahogue me hacia tanta falta como la que me hace una taza de té en este momento. Voy a por ella. Adiós. 

Victoria B.

domingo, octubre 09, 2011

Divagaciones y Conversaciones. (O viceversa)

Hay veces en que solo necesitas que te pregunten para soltar ese palabrerío que te tienes guardado entre pecho y espalda. Y hoy hubo alguien que se tomo la molestia de preguntarme.
Sin que tuviese que preguntar dos veces empecé a contar la base de mis problemas, aunque sin mucho detalle por la falta de confianza, pero ahí estaba yo, diciendo entre líneas mis muchas preocupaciones (Que si a ser honestos vamos, resultan tontas e infantiles). Mientras pensaba en cómo redactar aquellos párrafos en los que explicaba el porqué de esto y de aquello –sin ningunas ganas de hacer parecer estaba bien- me di cuenta de varias cosas, que minutos más tarde fueron tema de debate conmigo misma; otro de esos monólogos que me lanzo tres o cuatro veces por luna.

Cada vez me encierro más en mí misma. He construido una cueva desde la cual me aferro a un mundo que no deja de girar, de dar saltos y de cambiar sin pedirle permiso a aquellos transeúntes que  creen pertenecer a él.
Desde mi cueva hay cosas que se ven más claras, y muchas otras bastante más borrosas. Pero sin lugar a dudas, es una cueva fría y solitaria. He creado un submundo donde no confío en nadie más que en mi misma y esas rocas que me rodean y que me dan un sentimiento de seguridad.
En cuestión de meses he logrado encerrarme, enjaularme de tal manera que pocas cosas tienen sentido al ser narradas (ni vociferadas, ni bien escritas, podrían tener sentido alguno). ¿A quién le va a importar? ¿Qué me van a decir que no me hayan dicho en el pasado? No es por ser sabelotodo. No es porque yo sepa más que nadie y me vayan a repetir lo que ya sé (porque bien sabemos que mis conocimientos sobre 'la vida' son tan escasos como los de una lechuga -¡y vamos con las comparaciones a los vegetales! Son efectivas, lo admito-). Es porque ya me lo han dicho, y si algo sé: es escuchar. Escucho y memorizo. Las palabras se clavan en mi corazón y permanecen ahí tanto tiempo como mis propios pensamientos. Hay palabras que escuecen y hay pensamientos míos que me avergüenzan de si quiera estar ahí.
Porque a mí me resulta vergonzoso estar en esta situación. Una razón más para no hablar de la misma. Porque odio con todas mis fuerzas fallarme a mi misma de la manera que lo he hecho -y sigo haciendo-. Me humillo cual lacayo sin apellido ni vergüenza.
Podría escribir al menos cinco páginas de comentarios de esa índole que he mencionado a otras personas, comentarios y consejos que yo nunca tome en cuenta para mi persona. Pero como de costumbre, soy demasiado testaruda para hacerle caso a nadie, si quiera a mí misma. Es entonces cuando compruebo que sigo siendo una niñita inmadura, que quiere las cosas a su modo, que idealiza mundos imposibles, que espera soluciones que caigan del cielo; pero que sobre todas las cosas, sabe que nada es tan dulce en la realidad como en los sueños. Esta es una ínfima porción de la realidad que si tengo clara.

“No estás sola” deja entender, “siempre habrán amigos para ti”. La cuestión es, querido, que yo no quiero que estén ahí. Yo no quiero estar sola, no, pero tampoco quiero compañía. No espero que nadie lo entienda, pues a mí me cuesta explicarlo de alguna manera que si quiera a mi misma me parezca coherente.
Quiero que estén ahí, pero no quiero hablar de ello. Quiero sentirme acompañada, pero que no me agobien. Quiero compartir mis ideas, pero jamás divulgarlas. Quiero encaminar mis proyectos, pero no tengo bases. Quiero construir esas bases, pero necesito socios. Quiero conseguir esos socios, pero mi voz no es capaz de gritar por su colaboración. Quiero que mi nombre perdure, pero jamás ser mencionada. Quiero estar allá, pero no puedo dejar esto. Quiero gritarlo todo a los cuatro vientos, pero me da pánico que alguien llegue a conocerme de nuevo.
Quiero muchas cosas, demasiadas, y yo soy mi propia enemiga. Voy contra mi viento y mi marea. Hoy, gracias a esta conversación, me he dado cuenta de ello. ¿Haré ahora algo al respecto? ¿O seguiré labrando discursos heroicos en las paredes de mi cueva?
“¿Dejaré a alguien entrar algún día?” Me pregunté luego a mi misma. Después comprendí que estaba tomando, de nuevo, la dirección equivocada. El camino es hacia afuera. Hacia la civilización. Una sociedad llena de gente, algunos me conocen y otra vasta mayoría no, algunos me aprecian, otros me detestan y a muchos otros solo les resulto ‘agradable’, “si, la muchacha del pelo corto que sonríe y habla poco” “La amiga de fulanito/a” dicen otros.
Está de nuevo todo ese inmenso mundo de oportunidades abierto ante mis ojos. Estoy en el eje. Solo tengo que saltar. Estoy ahí, no he empezado nada, aún con 19 años tengo “toda mi vida por delante”, pues no he hecho nada con mi jodida vida. Tengo un millón de decisiones por tomar, de las cuales casi todas serán erróneas y otras pocas me llevarán por aquel camino lleno de enredaderas, pasadizos y tropiezos que sé que voy a amar al tener que atravesar. Porque si bien recordamos, no me gustan las cosas fáciles. Lo fácil me aburre, lo sencillo me desgana, y lo posible me duerme.

Aquí estoy yo, Victoria, una muchachita sumamente infantil de 19 años que vive en su mundo donde todo lo imposible, es su meta a seguir.


I’ve been reading Alice In Wonderland again, and this line Alice said to herself its SOO much like me:
"Good advice. If I listened earlier, I wouldn't be here. But that's just the trouble with me. I give myself very good advice, but I very seldom follow it"
No, certainly I would not be here at all if I'd listened to myself.




Victoria B.

jueves, septiembre 29, 2011

Un Sueño a Distancia.

Siempre es más fácil dar consejos desde afuera del problema. Siempre es más fácil ser objetivo cuando tus sentimientos no están de por medio.

Tengo muchos casos cercanos de amigas que están/quisieran estar/podrían estar en una relación con alguien que vive a miles de kilómetros de ellas. A todas las he dicho que es una estupidez. Nunca volverá a ser lo mismo, necesitas de las experiencias del día a día, el contacto físico con la otra persona, así sea para darles una palmada en la espalda cuando dicen alguna tontería. Una de las cosas más importantes para cualquiera de nosotros, es la comida. Cuando cuadramos ver a alguien, suele haber comida de por medio. Y no poder compartir eso con tu pareja, da muchas limitaciones.

Pues sí, les he dicho que lo dejen hasta ahí, que no tiene sentido si ya no viven cerca. Les he dicho que alguno de los dos terminará saliendo con alguien más. Que saldrán lastimadas. Les he dicho que no se involucren, que no puedes conocer a alguien de quien solo sabes por la 2.0, todos tenemos un lado oculto. A todas les he dicho que esa relación, basada en conversaciones escritas y video-llamadas por skype, no puede funcionar, que lo dejen hasta ahí.

Pero hoy me veo a mi misma, involucrada -lo suficiente como para escribir esto- con alguien con quien no puedo compartir una pizza, a quien no le puedo pegar cada vez que se mete conmigo, con quien los “Muere” nunca tienen el mismo sentimiento que en persona. Y no les cuento de la diferencia de horarios, eso es lo más difícil, eso y las limitaciones del día a día. Y por su puesto también el hecho de que solo podemos hablar cuando los dos estamos en la computadora.

Y sé a ciencia cierta que tendría que parar esto, al menos mis emociones. Porque él está allá y yo aquí, porque no me dejo a mi misma ver otras posibilidades con otros hombres. Porque aún a larga distancia él logró ocupar un puesto que pensé sería difícil de reemplazar. Porque añoro sus besos de tal manera que sería mejor olvidarlos y así no tendría que necesitarlos más nunca.

¿Se han fijado lo necesario que puede ser el poder ver a los ojos a alguien? Directamente, frente a ustedes. Con todos los sentimientos desbordándose en la mirada, y que esa mirada diga todo lo que las palabras no son capaces de expresar. ¿Y se han fijado como aunque podamos ver los ojos de dicha persona en una pantalla de 17pulgadas, nunca, JAMÁS, se sentirá igual?

Mis sueños cada vez son más creativos. Mi mente está convencida de que estamos tan cerca que podríamos vernos todos los días. A veces cree que alguno de los dos está próximo a hacer un viaje, y los reencuentros son dignos de una película.

Pero cuando despierto, la nostalgia es más grande aún. Y la certeza de que es hora de salir corriendo de esta situación se desborda por mis venas… Pero hay una pequeña yo allá adentro que no quiere correr, y que se aferra a este sentimiento. Y resulta que la pequeña Victoria, es más fuerte que todo el exterior de mí misma.

Así que aquí sigo, esperando con ansias volver a tener su nombre en la pantalla de mi computadora.


Victoria B.

jueves, septiembre 22, 2011

Somos lo que recordamos.

Si nos ponemos a pensar bien, nuestra vida está formada por momentos claves que guardamos en nuestra memoria. Somos lo que recordamos, creemos en diferentes cosas y todo por experiencias de la vida. A medida que crecemos los momentos que son importantes para nosotros van cambiando de contexto.

Recordamos esos viajes de chicos. Esa canción que sonaba en el carro mientras viajábamos por carretera. Aquella posadita donde nos quedábamos con la familia. Algún chiste en particular que hicieron “los grandes”. Las travesuras que hacías con los de tu edad en la familia. Las pequeñas peleas, las sorpresas, las sonrisas. Recordamos a nuestros amigos de la primaria, la sencillez de nuestras vidas, algunos profesores y las actividades extracurriculares. Nuestra curiosidad por aquello que se nos escondía y más travesuras.

Vamos creciendo y almacenamos la primera vez que salimos sin supervisión, la primera idea de amor, las amistades cada vez más fuertes, recordamos momentos con amigos de toda la vida. Nos sentimos grandes, nos gusta creer que somos más que unos pequeños piojos en la vida. Recordamos peleas con los padres, malcriadeces nuestras. Hoy vemos lo alborotadas que estaban nuestras hormonas.

Graduaciones. Nuevos amores. Estudios universitarios y de nuevo profesores que valen oro. Viajes con tus amigos, noches de desvelo estudiando. Siempre recordaras esa materia que se te hizo imposible y te dio la guerra, así como recordaras el momento en el que por fin lograste pasarla. De nuevo el orgullo de ser graduando. Nuevamente habrá relaciones que se marchitan y otras que florecen. La vida laboral empieza para nunca acabar. La emoción del primer trabajo y los primeros colegas. Otros trabajos vienen y nuevos colegas se añaden a tus amistades del facebook. Viajas finalmente con tu propio dinero, fotos y videos quedan para la posteridad. Matrimonios de tus amigos, eres dama de honor/padrino en la boda de alguien que adoras. Ves como sus años pasaron, y los tuyos pasaron a su lado. Miras atrás y te encuentras con otro montón de cosas que sabes nunca olvidaras. Tu propio matrimonio llegó, el día que todos proclamas como el más memorable de tu vida. Quizás no sea así. Pueden venir hijos, muchos o pocos. Puede venir un divorcio, en el peor de los casos. Tu vida va viento en popa. Primeros pasos del bebé, primera palabra, primer día del colegio, su camisa va cambiando de color, el va creciendo. De nuevo las graduaciones se inmiscuyen en tu vida.

Y así, poco a poco, vamos creciendo y madurando para almacenar más recuerdos. Para sentirnos vivos. Llenarnos de experiencias, estudiar, trabajar, tener una familia y llegar a la cima de nuestras vidas con un almacén lleno de logros. Pero ninguno de esos logros sirve de nada si no logramos recordarlos.


Todo esto viene a que mi abuelita tiene alzhéimer, lo ha tenido por mucho tiempo ya, no es algo que me aflija, no… sabemos todos que son cosas que vienen con la edad. Pero veo como a veces se pierde del todo. Como se frustra por no recordar algo. Y eso es lo que más me da dolor. No imagino lo que podría ser no lograr recordar tu vida. ¿Quién eres si no recuerdas tu pasado? ¡No sabes quién eres tú! Y pues llegar a un momento en que no te conoces a ti mismo, tiene que ser terrorífico. Y es entonces cuando se aferra a esos cinco recuerdos que tiene, casi todos de su infancia, (que no sé porqué son los que la gente con esa enfermedad mas recuerda) y los cuenta, una y otra vez, supongo que uno ha de sentir que si alguien más entiende su vida, ella sigue ahí, alguien más seguirá sabiendo quién es ella. También supongo que si lo repite, si se lo repite a si misma muchas veces, se asegurará de no olvidar esos pocos recuerdos también. Y algunos momentos reviven con una imagen, con una foto. Un instante de lucidez en el que logra reconocer las caras, pero nunca logra contar mucho de la situación que se vivía al momento de la foto.

Tiene que ser muy duro… sí que lo tiene que ser. Que tu vida completa gire en torno a la confusión ha de ser de los peores sentimientos que se pueden tener. 


Esto todo viene porque hace poco me encontré con esta página: http://www.bancoderecuerdos.es/
Es un banco de recuerdos, es una caridad para la investigación de esta enfermedad.
Y después de leer varios recuerdos, me puse a pensar en lo difícil que debe ser para aquellos que han dejado sus memorias regadas a lo largo del camino, y que mi abuela es una de ellas. A veces imagino lo insoportable que puede ser un día para ella. Y a veces simplemente no le creo nada.

Victoria B.

domingo, septiembre 18, 2011

Ínfima porción del hombre ideal.

En el fondo todos soñamos con tener a una pareja que nos entienda, alguien que nos quiera a pesar de conocernos más que nosotros mismos, que sea capaz de soportar y afrontar situaciones difíciles en la relación, pero salir airosos de las mismas.
Yo no soy la excepción a la regla. Yo quiero tener a mi hombre ideal, que me haga sonreír y que conozca mis manías. Que me entienda.
Que sepa que cuando digo “Quizás” es “No” y que cuando te digo “Muere” es “Te quiero”.
Que no critique mi obsesión por las aceitunas y el jugo de manzana clarificado.
Que no me toque los pies porque sabe que lo odio.
Que me pida un masaje sin ofrecer otro a cambio, odio los masajes. Podría pagarme con algo mejor, él lo sabría.
Que me deje escuchar mi música. Siempre es mejor si entiende mis gustos, pero nunca es indispensable. Lo importante es que me deje escucharla, aun cuando luego se burle de ella y de mí.
Que no le tenga que explicar mis chistes.
Que acepte que parte de mi vida gira en torno a Doctor Who. Mira, yo te dejo ver tus partidos, jugar tus videojuegos y echarte las birras con los panas. YO, veo DW, y cuando eso está pasando, no se me interrumpe.
Que me de sorpresas… Me encantan las sorpresas. Sobre todo si no logro descubrirlas antes de que me las den.
Que no me traiga flores ni peluches que tengan cursilerías escritas. Esas cosas no me gustan. Soy gay, pero de otro tipo, espero que él sepa lo que me gusta.
Que me regale gomitas sin más ni menos. Porque se acordó de mi cuando les paso por al lado.
Que sea crítico, sí. Eso es indispensable. Crítico y cínico.
Que me traiga una taza de té aún cuando no la he pedido, sabiendo que siempre viene bien.
Que entienda que mis estudios, sin ligar a dudas, van primero que él.
Que no me controle, jamás. Eso no se hace. No me controles.
Que no me mire feo por comprar 'revistas para hombres' todos los meses y que entienda que es para leer tres o cuatro artículos. (Si quieres luego te la doy y te haces la paja con las tipas en bikini, do we get a deal?)
Que acepte que no sueño con pasar el resto de mis días con alguien desde ahora. Y que entienda los happy ever after para mí no se dibujan sino hasta pasados los 30.
Que no me ponga vegetales en el plato, pues la mayoría no me gustan. Solo sí sabe cuáles son, ahí ya te ganaste mi corazón.

Quiero un hombre que entienda que yo lo único que pido es ser aceptada (y pues otro bunch of requests) pero que lo básico es el respeto: respetar nuestros espacios y dejarnos ser. Mientras esos sean los pilares básicos de una relación conmigo, -y tengas cerebro- todo saldrá bien.

Y mientras yo sigo esperando a ese hombre imaginario, empezaré a averiguar cuánto demoran los chinos en hacerme un robot personalizado y de paso preguntaré si puedo pagar con cuotas de por vida.


Victoria B.

Parásitos de por vida y Yo.


Yo soy de esas personas a las que les gusta planear. Planeo y sueño, esa soy yo. Soy de esas personas a las que les gusta estar preparadas, tener ideas y esquemas para lo que harán. Mis ambiciones admito que son muchas, pero nunca demasiadas.

Es por ello, por mi personalidad soñadora, que no soporto ver a esa gente que no siente necesidad de hacer nada. Que están estudiando su carrera y eso es lo que hacen: estudiar. Mas nada, no tienen planes ni actividades aparte, no quieren dejar el mundo del estudio por pánico a incorporarse al mundo real. ¿Y ellos? Son estudiantes. ¡Me enferma! Me enferma encontrarme con gente que no sabe que quiere ser en la vida, que no sabe por dónde se quiere ir, que no sabe en qué especializarse. Mira, si tu plan de vida es no hacer mucho y nunca romperte una uña ni arriesgarlo todo por una meta determinada, está bien, al menos estás claro, ese quieres ser. Hace falta gente que solo llene espacio terrestre mientras otros sobresalimos. Pero me molestan son aquellos que “no saben”... nunca saben nada. No son recordados nunca por ser el más brillante, ni el más ambicioso, ni por el mas desordenado y escandaloso es que ni si quiera son recordados por su carisma y buen humor. Son solo esos fantasmas que pasan desapercibidos y nadie recuerda. Y ellos son fantasmas en su propia vida.

¿Sabes algo? Eso a mí me acatarra. Perdón, pero a mí me gusta ser recordada, siempre. Suelo ser de las que tiene buen humor, que la gente recuerda porque siempre te dirige una sonrisa viéndote directo a los ojos. Por comentarios soeces dichos sin mucho cuidado de herir a nadie, solo esperando expresar mi punto de vista. Soy de las que en clase no habla a menos de tener una buena intervención, y soy recordada por esas intervenciones en las que lo que yo dije: es y punto. Soy de esas que tienen la razón porque la tienen. A veces te sigo la corriente te digo que ganaste, pero mi tono de voz te da a entender “Jamás serias capaz de entender lo que estoy diciendo. Lo siento, es tu falta de materia gris”. También soy de aquellas que meten la pata muy seguido, y al darme cuenta no hago sino disculparme y tratar de reparar lo que haya hecho. Soy de las que no se queda de brazos cruzados, siempre tengo que tomar una iniciativa y encarrilar todo lo que este en mi control (y quizás un poco más).

Y por eso, sí, por eso, es que me molesta esa gente. Parásitos en la vida. Son como el cáncer. Y no puedo, no puedo soportarlo, me molesta verlos, me molesta que no hagan nada. Si te veo caer en el foso de aquellos que pasan desapercibidos, te gritaré, te alertaré y pediré que trates de tomar conciencia y consigas tener metas claras en tu puta vida. Pero no todos responden, de hecho, pocos lo hacen. Ellos simplemente “no saben” ¡CARAJO! Como me jode eso.

Y es que me he encontrado con mucha gente que no quiere evolucionar, que ha dejado pasar oportunidades de oro por su dejadez, por no querer ser nada en esta vida más que un cuerpo mas. Carne y hueso ocupando el espacio de alguien que podría ser más útil. Me duele ver gente así... y cuando más me duele, es cuando veo que son gente tan cercana a mí. 



Victoria B.

martes, septiembre 06, 2011

Cómo perder a un muerto.


Hace un par de meses mi tía me dijo que cada vez que iba al cementerio a ponerle flores a mi abuelo, no sabía cuál era su tumba. Se supone que la única que se acordaba bien era yo.

Yo para probar, porque era imposible que no estuviera ahí, después del octavo árbol en algún lado, fui a revisar. Voy en camino, confiada, compro unas flores para no llegar con las manos vacías, me parece de mal gusto ir a visitar la tumba de un muerto sin nada en las manos. Aunque mi abuelo no se entere. Y aunque a mi abuelito no le importaría, pero ya saben, cosas que uno se siente obligado a hacer porque la sociedad te empuja a ello.

Entro al cementerio del este, que he de decir que tenía un aspecto mucho menos mórbido que la última vez que fui (creo que me parece hasta bonito), y empiezo a rodar cual desgraciada colina arriba, porque a mi abuelo lo enterraron en una de esas terrazas que están en el fin del mundo, rozando con las nubes.

Llego, estaciono, está empezando a lloviznar. Así que saco la tapa de la caja de papeles para reciclaje que llevo siempre en mi carro, de manera que me pueda sentar en algo seco. Saco las flores y me pongo mi chaqueta “impermeable”.

Entro y están unos señores que seguro se encargan de mantener eso bonito y podado, ya esperando a su transporte pick-up para irse, pues sí, empezaba a llover. Primer árbol, segundo, cuarto, perdí la cuenta, mira atrás y empieza a contar de nuevo, me pierdo una vez más, repite el proceso, ok. Octavo árbol. Justo enfrente del lado de la talanquera muchos muertos, sí, pero dudo que alguno fuera el mío. No hay nada que aparente ser la boca superficial sin nombre de algún ataúd. No, todos tienen lapida y mi abuelo no la tiene.

La lluvia esta empezando a molestar. Resulta que la chaqueta impermeable después de suficiente agua se vuelve permeable. Estoy emparamada. En el décimo árbol parece haber una tumba que podría ser. En el séptimo hay otra. Solo tengo una mata. Creo que me cayó mejor el muerto del séptimo, puse la matica al lado y me senté a terminar de mojarme.

Me puse a pensar en cómo se puede perder a alguien que no se mueve de allí. Es la desidia de uno, la memoria ocupándose de otras cosas y por otro lado, las ganas de no pensar en eso, en ese día, en esa situación y a sabiendas de que el  no debería estar ahí, debería haber sido esparcido en su playa favorita, no bajo la tierra siendo comido por los gusanos. Llevaba ya más de un año que no iba por esos lares. Creía recordar donde estaba enterrado mi abuelo. Nadie en la familia lo sabe. Genial. Mi tía dice que yo era quien único recordaba. Pero yo no recuerdo.

Pero bueno, la visita me recordó que no recuerdo dónde está enterrado, también que puede ser frustrante perder a un muerto. Y pues por otro lado descubrí que esa terraza es de un callada que hasta resulta un lugar apacible, aun estando sentada al lado de una tumba con un muerto que no conozco y habiéndole dejado flores que le alegren la inexistencia.

Pues creo que le estamos dejando flores a un muerto ajeno… Irónico. 

jueves, agosto 04, 2011

Recuerdos.

En estos días encontré esta idea de post, del 02 de febrero.. Resulta que recuerdo cuando lo escribí y recuerdo como me sentía en el momento, así que me dieron ganas de publicarlo. 
Está de más recordar que al ser de febrero, es aún de cuando estaba en Inglaterra.(Londres - primera etapa)
...

Hay días en los que no te pienso, y es que te recuerdo demasiado bien… Pero hay otros días en los que invades mi mente y no me dejas respirar.

Hay días en los que mi mente viaja de vuelta a momentos vividos contigo, y es que quiero sentirte de nuevo, quiero escucharte de nuevo. Tengo ganas de debatir contigo, de filosofar inutilidades de la vida, tengo ganas de reír contigo, de ti, de mí, de ellos y de todos, tengo ganas de abrazarte de nuevo… y es que todavía puedo sentir tus brazos alrededor de mi torso ese último día que te vi… aún siento el cosquilleo de tus ojos clavados en los míos diciéndome un adiós, que ambos queríamos que fuera más un ‘Hasta luego’… hasta luego en nueve meses. Aún recuerdo la última elocuencia tirando a chiste que me dijiste y como te respondí con algo, que en otras circunstancias, en vez de tan solo quedarte parado observándome con una mirada derrotada, hubieras respondido con un “Touché”… y como amo cuando me dices eso.


Aún recuerdo darme la espalda y enfilar retirada, para evitar tu mirada y para controlar mis ganas de saltar directo hasta tus labios. Si… y aún recuerdo nuestro entorno, y de lo que hablamos ese día y de lo mucho que quería pasar todo el tiempo posible contigo, extendiendo cada segundo esperando que cada minuto se convirtiera en una eternidad. Recuerdo mis ganas de voltearme para verte partir pero también recuerdo que mi orgullo me venció ese día…

Y es que te extraño, te extraño como no he tenido las ganas de decírtelo, te extraño mucho más de lo que esperaba. Y es que para mí la distancia nos iba a separar… por fin iba a poder huir de ti y de tus encantos, pero es que has estado ahí en todo momento, no nos hemos distanciado (permíteme acotar que ha sido todo lo contrario), nos contamos, nos extrañamos, nos reímos y recordamos… todo a larga distancia.

Extraño tantas cosas de ti… extraño esa mirada embriagante que me sonroja y alborota las ideas que rondan en mi cabeza. Extraño ese rulo que se desliza hacia tu frente y se mueve con el viento. Extraño la incertidumbre de cada día de ver si te afeitaste la barba o no, y extraño encontrarme con una barbilla de tres días, en un tono que no va acorde con tu cabello y que enmarca tu cara... tus ojos, tus labios y esas mejillas rosadas que me vuelven loca. Extraño tus muecas, tus elocuencias, tus chistes malos, tus juegos de palabras, tus payasadas, tus carcajadas, tus pasos de baile, el enorme pequeño geek que escondes dentro de ti, tú pasión por los juegos de video y como te los tomas tan en serio, ese acentico raro en el que cada par de oraciones se te sale el gallo… Podría llenar una página completa diciendo todas las cosas que extraño de ti. Pero dejémoslo así: Me haces falta y punto.

Debo confesar que ni yo misma comprendo muy bien la posición que estoy jugando ahora, no sé lo que pienso ni lo que espero de ti. Quiero que salgas, te diviertas, vivas y si es posible, que consigas a alguien que te llene y te haga feliz. Sí, eso quiero para ti, porque no puedo más que desearte lo mejor. Sin embargo, a veces pienso en los dichosos labios que son dueños de tus besos hoy por hoy, a veces me pregunto si hay alguien a tu lado, a veces un pequeño ataque de celos me domina, hasta que hablo contigo y recuerdo que es tú vida, que estamos lejos, que no puedo exigir nada… y que yo no puedo hacer nada al respecto, pues estoy al otro lado del océano atlántico.


...

Después de esto, creo que cabe acotar que sigo extrañándolo, porque ha pasado un mes de mi regreso y aún no nos vemos (no es la únicas persona a quién no he visto,  la verdad). Ya no lo extraño como en ese entonces, no con esa ferocidad, poco después de ese post cortamos comunicación -aún no sé porqué- y empezamos a hablar cada vez con más tiempo de separación. Empecé a acostumbrarme, a sacarlo de mi mente, a llenar mi cerebro de hobbies, de nuevas idea, aspiraciones, e incluso, de un nuevo muchacho. Y aún así, lo extraño, y aún así, quiero verlo... de verdad que quiero. 

Victoria B.

Un sueño


A pesar de que a veces sea seca y fría, que la gente considere que soy un tempano de hielo y que me importa un coño todo. Los que me conocen de verdad saben que puedo llegar a ser realmente gay, y los que leen este blog, más.
Resulta que anoche soñé algo, que me recordó a una idea chucuta que siempre he tenido, es todo producto de haber visto muchas películas ridículas y series en donde todo termina saliendo bien –o no-.
Ayer soñé con esa escena en la que uno llega al aeropuerto, y la persona añorada está ahí para recibirte, con una inmensa sonrisa y un abrazo de oso listo para ti. Yo había tenido esa escena presente antes de venirme, me imaginaba llegando y él estaría ahí. Claro, todos sabemos bien que ese era un sueño descabellado por varias razones que creo no valen la pena mencionar aquí.
Pero anoche, en cambio, soñé que estaba viajando a España, ya estaba estudiando y estaba yendo para presentar exámenes en España. Iba a llegar a la casa de la amiga de mi mamá y había quedado en ir hasta allá en metro cuando llegara por mi cuenta.
Hay un espacio en mi sueño, desde que me monto al avión, hasta que ya estoy llegando con mis maletas, y soy yo llegando, y viendo a aquel muchacho, que bien sabe me vuelve loca, esperándome afuera. Yo me quedé parada un rato, viéndolo, sin entender mucho, para luego acercarme para abrazarnos y decirnos lo mucho que nos hemos extrañado.
En cuánto nos montamos al metro se acabó mi sueño, los niños del campamento de al lado habían empezado a gritar con la única intención de levantarme.
Yo nunca sé que pensar de los sueños. Y con este les digo, que no entiendo, no puede tener mucho sentido ¿Por qué soñé con él? ¿Cómo puedo ser tan gay? ¿Por qué insisto en vivir esa puta escena? Pues no lo sé, resulta que soy rara señores, soy rara y complicada. Y me rindo de tratar de entenderme a mí misma, prefiero solo aprender a vivir conmigo  y mis bipolaridades, y a mis sueños, jamás les haré caso, pasan a estar entre esas cosas que ignoraré pues no hacen sino darme malas ideas y confundirme cuando quieren. Muérete Sub-consciente, te agradezco no me jodas. 

Esto es en el aeropuerto de Frankfurt, que es mi favorito hasta ahora.

Victoria B.

sábado, julio 30, 2011

Adiós Julio.

Pues resulta que es julio ¡casi agosto ya, coño! Pero aún julio, sí. Y pues resulta que tengo julio atragantado, me cansó, no me cae. Julio es de esos meses pesados, que joden como ninguno. También resulta que todo empezó en junio. Yo estaba allá, y era fácil vivir en un sueño, bastaba con quedarme mirando fuera de la ventana para así huir a mis propios pensamientos, pero ya me toco enfrentarlos, tuve eternas horas en el avión para enfrentarme a los mismos.

Son mis demonios que me persiguen. Mis dudas, mis temores, mi incertidumbre, mis ganas de volar, mis ganas de empezar de cero, o quizás las de adelantar mi vida, es posible que sean las ganas de aprovechar el ahora, la desesperación de sentir que perdí y sigo perdiendo mi tiempo, que los años pasan y mi Curriculum Vitae da más vergüenza que mis tortillas de papas. Y es que el país no ayuda, ¡carajo! Como me lo complica todo, querer hacer un curso aquí es irse de paseo por toda la ciudad hasta no conseguir nada, exceptuando aquel que costaba una millonada. Esta es, además, una ciudad donde para tratar de ser un ciudadano consciente y reciclar, hay que joderse como nadie. Solo hay un punto de recolección decente y cuidado en toda la capital y fue inaugurado hace no mucho más de una semana.

Estoy cansada de julio, estoy cansada de esperar. De esperar en colas, esperar por papeles, de esperar por citas a lugares a los que no quiero ir, y otro a los que sí, cansada de esperar a que pasen las horas y harta de esperar por él. Dicen que la paciencia recompensa ¿no? (don’t really know who says that, but it sounds good to me, I’ll keep that phrase) Me fascinaria saber cuánto tarda en recompensar, la muy puta. Porque me tiene como cansadita, ya.

Ha sido un Julio de encontrarme con algunas personas y de extrañar a algunas otras, un julio de retomar la rutina y de bajar de peso, de ver a la familia, amigos, no tan amigos y demás. Un julio observando de nuevo la vida caraqueña, de escuchar tanto piques por las noches en la autopista como balas siendo descargadas seguramente acabando con la vida de algún inocente (o quizás son tanto). Un julio de retomar mi relación con Copérnico, de tener responsabilidades familiares, de volver a avisar mis movimientos, de voltear a ver sobre mi hombro (lo más común es por el retrovisor) a asegurarme de que nadie me sigue, un julio con un presidente enfermo según los medios y más sano que el coño según yo. Un julio de mentiras, verdades, esperas, asquerosos abrazos, esperados abrazos, palabras falsas, sonrisas reconfortantes, bienvenidas -tanto mías como ajenas-, de resultados ansiados… Un julio de acostarse cuando los pájaros cantan y despertar para el almuerzo, de dormir en casa de mi mejor amiga y echarnos todos los cuentos de nuestras experiencias… un julio de regreso a la rutina.

Pues resulta que julio ha sido un poco lo mismo a mis pasadas vacaciones, variantes siempre hay, claro, pero el común denominador es el mismo. Pero yo, yo no puedo volver a pasar tanto tiempo sin tener algo que hacer, yo ya no estoy acostumbrada a la anarquía venezolana, yo me malcrié en la tierra natal de muchos de mis ídolos. Hoy estoy en el mismo lugar donde estaba parada el año pasado, sin haber aportado mucho mas a mi CV, pero hoy soy alguien totalmente diferente, o así me siento, aún cuando muchas cosas permanezcan igual, y aun cuando haya gente que me vea idéntica, yo, como persona, siento que soy alguien diferente, no sé si cambié para mejor, pero si sé que estoy feliz con la Victoria que surgió. Con la diferente muchacha que encuentro hoy 29 de julio, a la que había hace un año, recibiendo su titulo, tomándose fotos en pantuflas con los tacones en la mano, lanzando el birrete a los aires, dejando ir con el todos esos cinco años de estudios en un colegio al que aún hoy, adoro (ya veremos cómo cambia eso en los próximos cinco años de carrera). Si, siento que he cambiado.


Este último comentario de que he cambiado y bla bla bla me recordó de alguna manera bizarra a esta canción:




Victoria B,

domingo, julio 10, 2011

¿Quién se ofrece a conseguirmela?


Yes, this is actually a TARDIS mug <3

¡He de decir que me parece una de las cosas mas grandiosas del mundo!

A ver, les explico, estuve buscándola por allá, por aproximadamente el último mes y medio -que fue cuando me enteré de su existencia- Resulta que en amazon estaba agotada por el momento, y en todas las tiendas a dónde iba, me mandaban a Forbidden Planet.
He de acotar que Forbidden Planet es la tienda de ciencia ficción más grande a la que he entrado en mi vida. Tiene esa particularidad, no vende más nada que artículos para geeks adictos a sci fi, which is quite amazing. Por ello fui para allá, también me encontré con que estaba agotada, "llegará en las próximas tres semanas" me dijeron. Dos semanas luego, "en un par de semanas llegará"- Resulta que me quedaba UN día. Así que sí, me quedé sin mi tasa de TARDIS, lo cual... ¡es frustrante!

Pero ir a ese lugar es increíble, un pasillo completo de Doctor Who, con CIENTOS de cosas que Necesitaba quería. La tienda es conocida por ser una de las tiendas con mayor mercancía de Doctor Who en el mercado, amémoslos.

Nota: Ya ven, el reino no es perfecto, allá también le fallan a uno.


Victoria B.

sábado, julio 09, 2011

Impresión inmediata al regresar a Venezuela.

Llevo ya poco más de una semana que regresé a mi ciudad natal. Una semana de volver a la anarquía, no había escrito nada, pues primero fueron días de acoso por parte de mis amigos, y luego decidí darme un tiempo solo para mí y para disfrutar como me gustase.
He de adelantar que muchos leerán lo próximo y quizás piensen que soy una arrogante, que ¿Quién carajo me creo? Que siempre la gente cambia demasiado cuando se va a otro país y luego regresa. Es muy posible que tengan razón, pero también he de decirles que me importa poco.


El caso es que fue una especie de shock, llegué el jueves 30 de Junio. Venía en el avión, -voy en la ventanilla- y como siempre, uno se asoma a ver la belleza que le espera al aterrizar. ¿Qué se ve cuando vienes llegando a Maiquetía? RANCHOS. Genial, una vista de puta madre. Al bajar vas caminando por el gusano que tiene huecos en el piso bajo la alfombra que caminas, sientes como los hoyos amenazan tu vida y tu solo quieres sobrevivir hasta el final, donde la cara del hijueputa de Chávez te está esperando con el puño en alto y la mejor publicidad del mundo para hacerte creer que todo mejoró mientras estabas fuera. Ó bien, que llegas a lo mejor de lo mejor, al país que le hace competencia a los primermundistas Europeos.

Llegas a la cola de inmigración, grandes colas que avanzan lentamente, sin mucha señalización, habían carteles para nacionales y carteles para extranjeros, al final todos íbamos por la mismísima puta cola. Tú, en tu cola, con los papeles que te dieron a medio vuelo donde tienes que llenar toda la información posible, tu tipo de sangre y cuantas pantaletas llevas en la maleta. Menos mal no me jodieron, aún cuando venía con tres enormes maletas, una “de mano”, mi morral y un enorme paraguas. La cuestión es que ya que amo el color rojo, fui inteligente y dos de mis maletas, de hecho son rojas. Así que los del Seniat no me jodieron al salir. He de decir que sí, es patético tener que hacer eso para no ser parado, pero no sólo las compré con esa intención, como ya dije, es para alimentar mi gusto por el color que tomó el simio. (Color que yo no le pretendo regalar, a mi que no me jodan)

Cuando salgo después de pasar mis maletas por el escáner, no veo a mi familia, y uno de los que arrastran maletas insistió en ayudarme a llevarlas, sin dejarme escapatoria alguna. Sin embargo, mi mamá ya me había dicho que ella no iba a arrastrar nada, que le pediríamos a alguien que las llevara en carrito hasta el carro. No habían llegado a buscarme, pero el tipo era de esos que no le importa nada, me proponía prestarme su teléfono y demás. Terminé llamando desde el centro de comunicaciones, con mi capital de bsf. 5, en una cabina que olía a mono corrio’.

Después de llamar me enteré que apenas estaban llegando, así que salí a avisarle a quién me controlaba, pues tenía absoluta potestad sobre mis maletas, que tendríamos que esperar otro poquito. El señor sin problema alguno se dispuso a esperar conmigo, buscándome conversa, recordándome el propio acento venezolano. Cuando íbamos con las maletas al carro, el hombre que estaba subiendo las maletas al carro fue ayudado por un oportunista, el otro llegó, montó una de las maletas en la parte trasera del carro y luego esperaba una recompensa por ello. Yo creo que hubiera caído, yo se la hubiera dado, al igual que mi tía, pero mi madre se rehusaba a ello, y teníamos un negro pegado a la ventana, dando golpecitos, esperando por su recompensa.

Ahí emprendimos nuestro camino de regreso a casa, y del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar a mi casa en el municipio Baruta, fueron dos horas. Dos horas de cola, simplemente porque era “hora pico”, por falta de vías, por carros infractores, porque así es como funciona Caracas, y todos lo sabemos. Había carros accidentados en el canal del medio, carros viejos que nadie sabe cómo resisten tanto trote, carritos echando el humo parejo, trabajadores a los lados de la vía (afortunadamente eso era bajando a La guaira y no subiendo a Caracas), había de todo. Y yo recordándome que sí, dejaste el primer mundo, eso ya está atrás: acostúmbrate.

¿Por qué? ¿Por qué me tengo que acostumbrar y aceptar la anarquía? No me parece señores, ¡no me parece!



El día siguiente al tomar al carro fue de nuevo la misma cosa, motorros tocando cornetica para pasarme de lado, para joder un poco. Yo mentando madres, dentro del carro, sin ser oída por los macacos, pero si por mis acompañantes que insistían Aquí no puedes hacer eso, Victoria. Aquí no les puedes llamar Tukkis, o negros de mierda ni nada, si te escuchan: te pegan un tiro.” Y yo, “¡ME IMPORTA UN COÑO, QUE ME MATEN!”.

No entiendo, no entiendo nada. Puede que el país sea el mismo de cuando me fui, pero estaba acostumbrada, estaba igual que esa gente, que todo me parecía normal, que así era y uno debía dejarse subyugar por la anarquía, por la delincuencia, por la falta de moral y valores, por toda la puta cochinada que tiene este país. Pero luego conozco como deben ser las cosas, veo que no es tan difícil, que la gente es cívica porque les enseñan a serlo (y si no lo son pagan multas del carajo), simplemente creo que no es tan difícil. No digo que aquello sea el paraíso y que no pasa nada malo, ni que no haya gente imbécil con poco cerebro. ¡Pero las cuestiones básicas funcionan! Y allá no sales cada día a arriesgar tu vida, allá vas por la vida feliz y tranquilo… queseyo. Me tocará “adaptarme al medio” (insisto en que me jode la puta verborrea científica), pues si no lo hago, en este país, estoy jodida.


Victoria B.

viernes, junio 24, 2011

Music and Life (My Life)

En una época de mí vida fui una de esas niñas nichitas a las que les gustaba el reguetton, si, lo confieso. Lo fui. Fue un período como desde de 6to grado (2004) hasta mediados de 8vo (2007) -sí, mucho tiempo y hasta grandecita ya-
Después de pasar por mí época de nicheidad extrema (con la que extrañamente casi todos mis amigos concordaban), llegué a ese punto en el que me empezaron a gustar solo las baladitas en inglés (en plan James Blunt, Daniel Powder, entre otros) y no mucho más tarde empecé a escuchar un poco de rock.
A finales de 8vo, estaba en mi búsqueda de música de los 40’s, 50’s y 60’s. Quería encontrar esa canción de los sesentaymuchos de Frankie Valli, una que todos conocemos: Can’t take my eyes of you. Así que empecé a buscar en LimeWire –de cuando eso todavía funcionaba- y encontré muchas versiones de variopintos artistas, una de las versiones era de un tal grupo llamado “Muse” no sé qué diantres me hizo pensar que quizás ellos fueran el intérprete original (Ya, no se me ocurrió googlearlo, ¿Que quieren que les diga? A veces no me da la cabeza).
Fue entonces mi primer encuentro con esa banda. Escuché la canción y obviamente no era la versión que quería, aunque aún así me gustaba el sonido. Esto me llevó a buscar un poco más de ellos, terminé encontrándome con “Falling in Love with You” del álbum Absolution. Esto no llevo a mucho más, ahí se quedaron, esas dos asombrosas canciones, abandonadas en la memoria de mi computador. Poco después, para mediados de 9no, llevamos la computadora a arreglar y toda la información se había perdido. Así que tendría que empezar de cero con absolutamente todo, y eso incluía por supuesto, mi música.
Aquí creo que es importante resaltar que desde siempre -desde que bajo música en la computadora-, he mantenido listas de todas las canciones que quiero bajar, de artistas que ya tengo y quiero escuchar un poco más, de alguna letra de alguna canción que escuché desconociendo su nombre o interprete y que anoto para buscar en google y encontrar de quién se trataba, etc. Sí, estas listas suelen quedarse ahí, siempre he dejando para “después” la tediosa tarea de ponerme a buscar uno a uno cada uno de todos esos nombres, canciones y estrofas que tengo anotadas en diversos trozos de papel y en documentos en la computadora. Por lo tanto, las listas se marchitan, se quedan ahí, solo para recibir más y más notas.
Por lo tanto tenía todas estas listas intactas para cuando la computadora regresó (las que estaban en papel, obviamente), tenía mucha información para empezar de nuevo con mi repertorio musical (además de las canciones y bandas que tenía grabadas en la memoria).
En una de estas listas, figuraba la tal nombrada banda “Muse”. So, why not? Lets give it a try. Descargué algunas otras canciones, siendo un éxito total a mis oídos. Durante esa época de mí vida, lo que más necesitaba era distraerme, así que la música era algo que jugaba un rol un tanto importante para mí. Recuerdo que para principios de 4to año (2008), I was already keen on Muse. Eran parte de mi pasión y de mí día a día. Y hoy en día siguen siendo sino la favorita, una de mis bandas favoritas (and very close to the top). De hecho, la última cosa que me convenció de venirme este año a Inglaterra fue que, pues Chris vivía en Irlanda, (Matt en Italia y Dom en dónde le dieran ganas al momento) y los gigs en este país eran muy muy frecuentes. Lo cual incrementaba mis posibilidades de verlos en vivo (cosa que no ha pasado, desde que Matthew vive en The States y pasan más tiempo allá y de giras que por estos lares).

A decir verdad, me he desviado totalmente del tema que estaba esperando tratar en este post. Iba a hablar de estilos de música, iba a hablar de que no entiendo cómo me llevo bien con amigos que escuchan tanta mierda, hay algunos no escuchan música en lo absoluto (adefesios de la vida); otros escuchan baladitas quesi Maná, Ricardo Arjona. David Bisbal y demás tipos raros; algunos otros se van directo a lo niche de la vida y gustan del Reguetton, e incluso se gozan a Shakira en plan de Loba; otros se quedan con esas baladitas en inglés que incluso yo disfruto de vez en cuando; una vasta mayoría escucha esa música comercial, (no me refiero a los amigos invisibles y su penúltimo álbum -ja ja, chiste MALO-), cosas en plan electrónica, Lady Gaga como cantante favorita, David Guetta y pues no disfrutan de ninguna canción más que de esa que está ON en el momento; y hay algunos otros, que representan una minoría absoluta, que saben escuchar música, que son capaces de escuchar un poco de todo y no criticarlo todo, irse a los orígenes de las melodías, escuchar clásicos -casi ninguno, ahí estoy casi sola entre mis amistades-, baladas y `jazzes’ de mediados del siglo XX, (quesi Nat King Cole, Frank Sinatra, Dusty Springfield, John Coltrane, Billie Holiday, Edith Piaf, Charles Aznavour, and so on, and so on), además de poder escuchar rock, indie, alternarive rock, punk, hasta pop o easy listening, (a parte de algunos de los ya nombrados anteriormente por aquellos otros gustos), es decir, de todo un poco y esos pocos que son capaces de juzgar cada grupo o cantante individualmente, de escuchar cada ritmo, cada melodía y cada instrumento de la canción individualmente, oh, eso sí que es genialoso, poder hablar con alguien que entiende lo que tu entiendes –sí, aquí solo habló de música. Aunque en cualquier ámbito eso es bonito, no me es tan difícil encontrar semejantes en otros temas-.

Yo tengo este problema, ¿Saben? A veces creo que estoy mal, que estoy yendo por el camino equivocado. Pero luego hay muchas más veces que creo que no, que yo estoy bien y simplemente no entiendo porqué diantres los demás no pueden entender que es así, si es tan simple. Sí, eso es un gran problema. Aunque, sí, acepto sus puntos de vista y sus gustos, pero creo que están mal en la vida. Desde luego, hay algunas pocas veces que no sé si estoy bien o mal, estos casos son casi excepcionales, pero existen.
Lo que digo con esto, es que en el tema de la música, es una de esas excepciones. Pasa que yo sé lo que me gusta, sé lo que apoyo y es que simplemente me suena… asombroso. Pero no entiendo que está mal con mis amigos que no pueden escuchar dichas canciones, que no pueden apreciar su belleza. No entiendo cómo es que a veces me piden que pase una canción de los Arctic Monkeys, Foals, The Strokes, Kings of Leon, etc etc, Incluso hasta que no estuvieron de “moda” me pedían que pasara la Vida Boheme y Viniloversus (supongo que algunos aún lo harán ahora cuando vuelva). ¿QUÉ PASA CON MI AMIGOS, ESTÁN SORDOS? ¡¿Es que acaso no se les puede enseñar a escuchar algo que no deteriore el cerebro?!
Lo siento, aquí yo tengo que ser la que está bien, perdón, pero es que me parece inconcebible que esos seres de capacidad mental desarrollada (en teoría, no sé muy bien en la práctica)  no sean capaces de escuchar una canción de alguna de las anteriores mencionadas y decir “que buen coro” “que arrecho el bajo de esa canción” “¡¿estás escuchando ese falsetto?!” etc etc. Lo siento, pero no lo puedo entender.
Y no me piensen “Es que no hay quien está bien y quien está mal, son diferentes gustos y todos tienen puntos a su favor” A MI QUE NO ME JODAN, hay cosas que llaman `música’ que no es “música” ni aquí, ni allá, ni en la puta China.

P.S.: Ya sé que hay demasiados ámbitos del tema que no he tocado, y ni se diga la cantidad de estilos musicales y bandas que tuve que obviar para tratar de ir un poco más al kid de la cuestión. Lo siento, mala mía ahí. Están invitados a agregarlo ustedes mismos.


Esta semana, uno de los teloneros de Kings Of Leon (ya les echaré el cuento completo del concierto como se debe), era esta banda llamada “Zac Brown Band”, tocan country music y me parecieron geniales, tienen un violinista que toca de puta madre. Me quedé encantada… Por eso quería compartir una de sus canciones con ustedes (además tienen un show en vivo que cautiva al más caído de la mata)
Disculpen que el video esta lleno de cabezas, manos, cigarros, cervezas, gritos y conversaciones; pero fue lo mejor que conseguí de un toque en vivo. Ademas, haganse a la idea de que estaban ahí, jajaja, #siclaro.

Victoria B.

martes, junio 21, 2011

Durante mi época de estudio.

10 mayo.

Llevo unos cuantos días haciendo algo que jamás pensé que llegaría a hacer, y es estudiar como una cerda aún cuándo no tienes una evaluación realmente cercana.

Para ser sincera, creo que estoy en una situación en la que me estoy escudando con los estudios del resto de mi vida, estoy tratando de mantener la mente ocupada todo lo que pueda y lo más que pueda.

¿Por qué? Podrán estar preguntándose ustedes, y la verdad es que no lo sé, últimamente siento cierta insatisfacción con todo lo que me rodea, siento que las cosas no están como deberían… lo triste acá, es que no tengo a alguien lo suficientemente cercano aquí como para decir “Siento que todo es una mierda” y recibir un abrazo… Eso es lo que quiero, un simple y puto (buen) abrazo, porque las cochinadas de abrazos que dan en este lado del mundo no cuentan, esta gente no sabe abrazar… en fin, la cosa es que tengo mi mente congestionada, todos los semáforos cambian al mismo tiempo, están todos en rojo constante, no pasa nada, nadie se mueve y no hay ninguna novedad, seguidamente va directo al verde, y todo pasa al mismo tiempo: colisión, estrés, congestión y muchos daños colaterales.

Por otro lado, ya han de saber cómo soy yo, y siguiendo el hilo del blog… de mis pensamientos, llegamos al punto en que explico que NO quiero pensar en lo absoluto con nada referente a mi estado sentimental, ese lado de mi vida es un foso oscuro al que prefiero no acceder… lo único que si sabemos todos, es que ese foso es un INMENSO desastre con ínfulas de luminoso y ordenado, es decir, de perfección #NOT.

De cuando en vez este temita me viene a la mente, y pensando en que no quiero pensarlo, igual lo pienso. Termino analizando toda mi situación sentimental, que qué será de esto, que por qué pasó eso, que yo me busqué aquello, que si se puede ser tan coño de madre, que por qué se pone heavy, que qué pasará con esto, etc, etc, etc. y entonces recuerdo nuevamente que no quiero pensar en nada y que es mejor que saque alguna guía o mi libro y meta mi cabeza en letras ajenas.

Dicho esto he de admitir que me siento abstraída del mundo, que está funcionando en cierto modo, PERO, (siempre hay un jodido pero) me estoy agotando mentalmente. Llega un momento del día en el que no puedo más, en el que mi cerebro ya no funciona, me pide un descanso, ruega por vagancia y procrastinación, insiste en que deje los cuadernos, suelte el lápiz y el diccionario, exige lo que cualquier cerebro normal exigiría, y algo a lo que él está totalmente malacostumbrado, a tener suficientes horas al día que no requieran de esfuerzo alguno, sino más un debido rato de goce.



Victoria B.